La Iglesia Ortodoxa Rusa ha instalado un medio para trabajar con los católicos, protestantes y otros, con el objetivo de promover los valores tradicionales en Europa. Esta institución es la Fundación San Gregorio.
"En agosto 11 estábamos de visita en el monasterio del Monte Athos visité la parte del monasterio en la que son guardados los santos restos de San Gregorio Nazianceno el Teólogo," nos cuenta Leonid Sevastianoff, nuestro joven amigo ruso:"El Arzobispo me llamó a su lado y juntos veneramos las reliquias."
Leonid se refería al Arzobispo Hilarión Alfeyev, un religioso de solo 42 años de edad que está al frente del Departamento de Relaciones Exteriores de la Iglesia Ortodoxa Rusa.
"En ese preciso momento sonó mi teléfono móvil. Era una llamada de Moscú. Un oficial del gobierno me avisaba que la Fundación San Gregorio había sido registrada esa mañana. ¡Y me llamaba justo en ese momento! Lo entendimos como un signo..." ¿Qué significa ésto?
Desde el fin del régimen comunista en 1991, ya por 18 años, muchos grupos católicos han tratado de ayudar a la perseguida Iglesia Ortodoxa Rusa a emerger de las catacumbas. Estos grupos como por ejemplo Ayuda a la Iglesia Necesitada, con base en Königstein, Alemania, y también Renovabis et Misereor, la fundación caritativa de los obispos de Alemania, han dado muchos millones de dólares a la Iglesia Ortodoxa Rusa para ayudarla en un período en que trataba de ponerse de pie, después de años de represión.
Ahora la Iglesia Ortodoxa Rusa está de pie. Está comenzando a estirar las piernas y se empieza a mover. Pero no quiere ya correr la carrera sola.
Al recordar los tiempos del comunismo y las dos décadas que han pasado desde entonces, nuestros hermanos rusos dicen que están preparadoa para trabajar par a par con quienes no se olvidaron de ellos en sus tiempos de persecución y sufrimiento. ¿Qué tipo de colaboración será ésta?
En vista del predicamento de la Rusia moderna, donde el porcentaje de divorcios es alto y el abandono de niños es una tragedia a nivel nacional, donde la corrupción en el mundo financiero amenaza con destruir la trama social del país limitando la oportunidad histórica que tiene Rusia de abandonar su pasado totalitarista, accediendo a una sociedad más abierta y libre, la Iglesia Ortodoxa Rusa está desarrollando una estrategia a dos frentes: renovar la Iglesia internamente y en lo exterior entrar en diálogo con la sociedad en general, confrontando los graves problemas humanos y sociales que enfrenta la nación rusa.
En ambos frentes, pero particularmente en el segundo, el Arzobispo Hilarión Savastianoff me ha confiado que la ortodoxia rusa ha decidido trabajar con los católicos y con otros, en una colaboración que puede describirse como una alianza contra los grandes males sociales de nuestro tiempo, no solamente en Rusia, sino además en Europa y el resto del mundo.
Por lo tanto, con la bendición espiritual del Patriarca Kirill (en la foto con S.S. Benedicto XVI antes de que Kirill fuera elegido Patriarca a principios de este año) el Arzobispo Hilarión, en conjunto con un equipo de jóvenes clérigos y laicos ortodoxos, decidieron crear la Fundación San Gregorio para trabajar juntos a los católicos y otros en Occidente, apuntalando los valores espirituales tradicionales en Rusia y alrededor del mundo.
San Gregorio fue un teólogo del siglo II, vivió en un tiempo muy anterior al Cisma de Oriente y es venerado por igual por católicos y ortodoxos, ya que ambos lo consideran un Padre y Doctor de la Iglesia.
Los co-fundadores de esta nueva organización son el Arzobispo Hilarión y Vadim Yakunin, uno de los hombres de negocios más prósperos de Rusia.
Yakunin se ha comprometido personalmente a apoyar la meta espiritual y social articulada por el Patriarca Kirill.
Otras personas de fortuna en Rusia también están dispuestas a apoyar a la fundación, pero la participación de los americanos y europeos será muy apreciada también.
Hilarión y Yakunin han seleccionado a Sevastianoff para liderar la fundación.
Sevastianoff, de 31 años, nació en una familia de creyentes de la antigua fe rusa en Rostov a orillas del Don, una región cosaca. Estudió en la Universidad Gregoriana en Roma desde 1999 al 2002—habla italiano con fluidez—y en Georgetown University en Washington desde el 2002 al 2004—también habla el inglés con fluidez. En la foto se lo puede ver en un programa de la televisión moscovita en el que Sevastianoff fue uno de los panelistas invitados al programa. El es el joven sentado a la derecha.
Dice Sevastianoff: "Queremos tratar de atraer la atención de los creyentes en Rusia y en el extranjero, de aquellos que creen en los valores cristianos tradicionales y desean contribuir a que la sociedad sea más moral y más justa."
"Queremos promover la idea de la unidad entre Rusia y Occidente sobre la base de nuestras comunes raíces cristianas. Creemos que en esta alianza entre países tradicionalmente cristianos debemos hablar con una sola voz y podemos ser una fuerza considerable contra la radicalización secular que domina nuestras sociedades."
"Creemos que los valores cristianos tradicionales son la base para una sociedad más justa, próspera y abierta. Tenemos el ejemplo histórico de principios del siglo XX, en el que los pioneros del ala más tradicionalista de la Ortodoxia Rusa, los Antiguos Creyentes Rusos, como Pavel Ryabushinsky y Savva Timofeyevich Morozov trataton de reformar la sociedad rusa."
Al caer la tarde, Sevastianoff me llevó hasta la estación de trenes, donde abordé el tren con destino a Kazan. En el camino pasamos por las altas murallas del Kremlin.
"Ahí está la Catedral de San Basilio y detrás, la Plaza Roja," me indicó. "¡Rápido, toma una foto!"
"San Basilio es el corazón de Rusia y desde aquí el cristianismo se levantará de nuevo para abarcar el mundo entero." Hizo una pausa breve y me preguntó: "¿Los católicos tienen esa profecía sobre la conversión de Rusia?"
Tomé la foto y nos apuramos a entrar a la estación. El tren para Kazan salía a las 22:08...
Traducido por Carlos Caso-Rosendi
















