Thursday, Sep 09th

Actualizado:07:16:42 PM GMT

Página Activa: Pródigos Conversiones El secreto de Chesterton

El secreto de Chesterton

E-mail Print PDF
Indice
El secreto de Chesterton
Un hombre común
La alegre ortodoxia
Escape del laberinto
El filósofo que rie
Perlas sueltas
Conclusión
Ver Todo

En la primera página de la biografía de Santo Tomás, Chesterton señala que mientras "es posible trazar un perfil de San Francisco, sólo puede hacerse un plano de Santo Tomás, como el plano de una ciudad laberíntica". Pienso que también de Chesterton, parecido por el físico además de la mente a Santo Tomás, sólo puede hacerse un plano, un gran mapa geográfico. Trazaré por tanto un pequeño perfil, lo cual para este escritor es ciertamente reductivo. De hecho, George Bernard Shaw indicó que "Chesterton es nuestro Quinbus Flestrin, el Hombre-Montaña, un querubín gigantesco y redondo, que además de ser indignamente grande de cuerpo y mente, cuando lo miramos parece ampliarse ante nuestra vista en todas las direcciones". Hay algo de verdad en esta afirmación de Bernard Shaw; más bien hay una verdad, aquella vinculada con la "monstruosidad" de Chesterton. Este gigante en lo físico fue en realidad pintor, poeta, volcánico periodista, filósofo, dramaturgo, agudo crítico literario, ensayista, novelista, autor de obras policiales, humorista, apologista... y sé que he olvidado algo. Su magnitud artística es de carácter inconmensurable (y de hecho jamás fue medida y valorada debidamente por la crítica). Acercarse a este ser proteiforme no es cosa fácil e inspira además cierto temor... Personalmente, frente a él me he sentido a menudo inadecuado, desorientado, como extraviado en un laberinto en el cual carecía de la clave de lectura.

Shaw fue acertado al definirlo como un monstruo en permanente evolución (si bien es preciso agregar que todas las evoluciones y recorridos de Chesterton lo conducían nuevamente al punto de partida, a su residencia de origen, que era en suma ese catolicismo que descubrió finalmente en 1922 cuando ya había cumplido 48 años de edad). él habría definido el golpe de su amigo-enemigo irlandés como un pecado de herejía, ese pecado consistente en fijar y aislar una sola verdad, omitiendo y anulando las otras. No es casual el hecho de que Shaw forme parte del gran número de hombres ilustres incluidos en 1905 por Chesterton en su famoso ensayo "Herejes", es decir, personas como Kipling, "cuya visión de las cosas tiene la audacia de ser diferente de la mía", personas precisamente como Shaw, que "tomo en cuenta como un hereje, es decir, como un hombre cuya filosofía es sumamente sólida, sumamente coherente y sumamente infundada".

Durante casi cuarenta años, GKC y GBS (como llamaban a Chesterton y Shaw) se enfrentaron y combatieron mutuamente, abordando prácticamente todo el saber humano; desde el sufragio universal hasta el teatro, desde la política hasta la filosofía, desde la moda femenina hasta el aborto y la eugenesia...