Crecí sin conocer la Navidad. Me crié en una familia que por tres generaciones fueron Testigos de Jehová y no celebran la Navidad. De hecho no celebran nada.
Así que primero tuve que aprender a celebrar. Mis dos hijas mas pequeñas tenían solo ocho y nueve años cuando dejamos de ser TJ y fue fácil para ellos acostumbrarse. Ellos fueron los que me enseñaron a celebrar. Lo primero que uno hace es entusiasmarse mucho con la Navidad. Se hace difícil quedarse sentado o irse a dormir temprano y se hacen muchas preguntas, especialmente esas que empiezan con "Mamá, ¿cuando...?" Se debe observar cada preparación que hacen los mayores con mucho interés y ganas de participar y se observa todo tratando de anticiparse a lo que va a pasar. Uno debe querer participar con ganas y eso logra que uno se meta bien en el medio de lo que la gente grande está tratando de hacer, especialmente si esas cosas son dulces, almibaradas, pegajosas y ricas. Desde luego, se pueden usar esos sombreritos rojos que parecerían tontos en cualquier otro dia del año.
Las celebraciones son alegres, son especiales. Durante fiestas no se hacen las cosas de todos los dias, no se comen las cosas de todos los dias. No se pueden pensar cosas comunes tampoco. Uno tiene que prestar atención al almanaque, ver que día es y asegurarse de sonreir y saltar de gozo con cada novedad.
Aun así, yo desconfiaba un poco. ¿Tendré que poner un árbol de Navidad? Toda la vida me habían dicho que estas cosas eran horribles y paganas y hasta hoy muchos miembros de mi familia piensan así.
Pero cuando los miembros de mi iglesia luterana se enteraron que iba a celebrar la Navidad por primera vez y que nunca habia tenido un árbol de Navidad en mi vida... se decidieron a entrar en acción. "Te vamos a conseguir un lindo árbol" dijeron llenos de entusiasmo, "un pino de verdad". Comencé a pensar en el problema, me imaginaba un árbol en el bosque, me imaginaba el árbol cortado pero no podía imaginarme como pararlo en mi sala.
“¿Como hago para mantener el árbol parado?” me preguntaba. “Con una base.” El “porsupuesto” quedó sin decir. Y luego vino el, “Oh, claro tu no tiene uno de esos... no te preocupes, te conseguiremos uno.” Llegaron entonces el árbol y la base junto con una caja de ornamentos, cortesía de los fieles de mi nueva iglesia. El árbol quedó paradito en la sala y ahora lo tenía que decorar. Saqué el primer ornamento de la caja. Una bolita brillante envuelta en satín con un anillito en una punta. Luego de algunos intentos me di cuenta de que algo me faltaba. Era claro que el anillito no estaba hecho para colgar de la rama del arbolito. Todos los demás ornamentos tenían el mismo problema.
Así que fuí a la ferretería local y comencé a buscar entre los productos de Navidad para ver si podía encontrar algun ornamento diferente. Finalmente me acerqué a una señora que estaba comprando una caja de ornamentos. Quizás esta experimentada clienta me pudiera ayudar.
"Disculpe señora, ¿cómo se hace para colgar los ornamentos del árbol?" le dije "este anillito me parece muy pequeño para las ramas del pino..."
La mirada de la pobre señora parecía decir "¿de qué planeta vienes?" Me dijo muy rápidamente, "Necesitas ganchillos, están en unas cajas de colores allí" señalando un bote cercano y alejándose rápidamente de mí para que no la contaminara con algun virus interplanetario.
Cuando mis niñas llegaron de la escuela ese día, las esperaba un hermoso árbol de Navidad rodeado de regalos. A mi me esperaban nuevas lecciones en como celebrar la Navidad. Las niñas examinaron cuidadosamente cada caja (sin abrirlas) probando el ruido que hacían al sacudirlas, el peso, el olor... todo. Me siguieron por la casa haciendo preguntas y tratando de adivinar que contenían los paquetes. Comenzaron la cuenta regresiva hasta el día en que pudieran abrirlos...
En su feliz anticipación del día de Navidad pude ver a la familia humana, esperando, preguntando, adivinando y reclamando ¡cuando... cuando... vendría el Mesías!. De mis niñas aprendí ese diciembre, la lógica gozosa de la Navidad.
Publicado originalmente en Catholic Exchange
















