En el capítulo 23 del Evangelio de Mateo, encontramos el discurso de Nuestro Señor en el cual El amonesta a los escribas y fariseos por su flagrante hipocresía. Jesús comienza su crítica de los escribas y fariseos describiendo como amaban que la gente los respetara.
"Entonces habló Jesús á las gentes y á sus discípulos, diciendo: Sobre la cátedra de Moisés se sentaron los escribas y los Fariseos: Así que, todo lo que os dijeren que guardéis, guardad lo y haced lo; mas no hagáis conforme á sus obras: porque dicen, y no hacen. Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; mas ni aun con su dedo las quieren mover. Antes, todas sus obras hacen para ser mirados de los hombres; porque ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas; y las salutaciones en las plazas, y ser llamados de los hombres Rabbí, Rabbí. Mas vosotros, no queráis ser llamados Rabbí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo; y todos vosotros sois hermanos. Y vuestro padre no llaméis á nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el cual está en los cielos. Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo. Porque el que se ensalzare, será humillado; y el que se humillare, será ensalzado. " Jesús en Mateo 23:1-12 [1]
Habiendo sido un fundamentalista, estoy bien consciente de la preocupación que existe en las mentes de los cristianos que no son católicos cuando, en el versículo nueve, ven que el Señor le dice a los judíos "Y vuestro padre no llaméis á nadie en la tierra". Para los cristianos que no son católicos, esta admonición de Cristo parece constituir una "prueba" contraria a la legitimidad de la Iglesia Católica (i.e. porque los católicos llaman "padres" a sus sacerdotes). La cuestión que debe ser planteada es ésta: ¿Qué quiso decir Nuestro Señor cuando dijo, "Y vuestro padre no llaméis á nadie en la tierra". En otras palabras, sabemos lo que El dijo , pero necesitamos discernir el significado de lo que El dijo.
En este punto, muchos seguramente exclamarán, como yo lo hice una vez: "Bueno.. ¡El quiso decir lo que dijo y dijo lo que quiso decir!". Esta actitud abiertamente simplista, descuida el hecho de que hubo momentos en que Nuestro Señor dijo cosas que no debieran se interpretadas tan literalmente. [2] El asunto entonces es ver si esta instancia en particular es una de ellas. El hecho de que Nuestro Señor no quiso que entendiéramos estas palabras en el más estricto sentido puede ser apreciado por la manera en que la palabra "padre" es usada a través de las Escrituras. La palabra "padre" se usa cientos de veces en las Escrituras.
Por favor considere estos significativos ejemplos.
1. Las palabras de San Esteban al Sanedrín judío: " Y él dijo: Varones hermanos y padres, oid: El Dios de la gloria apareció á nuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia, antes que morase en Chârán" (Hechos 7:2). [3]
2. La Carta de San Pablo a los Romanos: "Por tanto es por la fe, para que sea por gracia; para que la promesa sea firme á toda simiente, no solamente al que es de la ley, mas también al que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros". (Romanos 4:16)
3. Las palabras de San Pablo a los judíos de Jerusalén: " Varones, hermanos y padres, oid la razón que ahora os doy" (Hechos 22:1)
4. La descripción de San Pablo de la relación que tiene con Timoteo, Tito y Onésimo: " A Timoteo, verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz de Dios nuestro Padre, y de Cristo Jesús nuestro Señor" (1 Tim 1:2) " A Tito, verdadero hijo en la común fe: Gracia, misericordia, y paz de Dios Padre, y del Señor Jesucristo Salvador nuestro" (Tito 1:4) " Ruégote por mi hijo Onésimo, que he engendrado en mis prisiones" (Filemón 10)
5. Las palabras de San Pablo a los corintios: " No escribo esto para avergonzaros: mas amonéstoos como á mis hijos amados. Porque aunque tengáis diez mil ayos en Cristo, no tendréis muchos padres; que en Cristo Jesús yo os engendré por el Evangelio" (1 Cor 4:14-15)
Estos son simplemente ocho ejemplos -de los cientos que se encuentran en las Escrituras- que se refieren a hombres como padres. Nótese que estos versículos demuestran lo apropiado de referirse a ciertos individuos como "padre" aún en un sentido espiritual.
Teniendo estos casos en cuenta: ¿Qué quiso decir Nuestro Señor cuando dijo, "Y vuestro padre no llaméis á nadie en la tierra"? La respuesta se encuentra en el contexto. El contexto de la declaración de Nuestro Señor revela que lo que El estaba considerando era la obsesión que los fariseos tenían con el respeto humano. El versículo doce deja bien claro que lo que Nuestro Señor quiere es llamar a los hombres a la humildad.
La humildad, según Santa Teresa de Avila, es la verdad. Humildad es contemplarnos a nosotros como somos realmente; contemplar a otros como son realmente y contemplar a Dios en verdad. Con referencia a este tema que estamos desarrollando, la humildad es la verdad en lo que toca a la paternidad. Esa verdad -la verdad en lo que toca a la paternidad- está expresada por Jesús en el versículo nueve y es reiterada por San Pablo en su carta a los efesios: "Por esta causa doblo mis rodillas al Padre de nuestro Señor Jesucristo, del cual es nombrada toda la parentela [4] en los cielos y en la tierra, que os dé, conforme á las riquezas de su gloria, el ser corroborados con potencia en el hombre interior por su Espíritu." (Efesios 3:14-15).
La verdad es simplemente una: que toda paternidad tiene sus raíces en Dios el Padre. La paternidad, sea espiritual o física, es buena a los ojos de Dios cuando es humildemente ejercida en Su nombre.
Los sacerdotes católicos, en su engendrar y nutrir hijos espirituales por el Evangelio son, en el más profundo sentido de la palabra, tales padres. Por lo tanto es enteramente apropiado que se refiera a ellos de esa manera. Tratar de usar las palabras de Nuestro Señor en Mateo 23:9 contra esta práctica solo es posible si se ignora el resto de las Escrituras y el uso que de ella han hecho los apóstoles la entera Iglesia, tal como se ve en los versículos que hemos citado.
Referencias
[1] Todas las citas son tomadas de la Versión Reina-Valera Revisada
[2] Por ejemplo las instrucciones de Nuestro Señor de arrancarnos un ojo o cortarnos la mano que nos haga pecar (Mateo 5:29-30). Ningún cristiano hoy diría que un hombre acosado por los deseos de la carne debiera arrancarse los ojos (para empezar, la lujuria, como la gran mayoría de los pecados, parte del corazón y no se cura por medio de simplemente perder el don de la vista). De igual manera, el ladrón que corte su mano no va con eso a arrancar la avaricia de su corazón. En otras palabras, el Señor usó palabras e imágenes bien fuertes (cuyo sentido nunca debe ser seguido literalmente) para mostrar una verdad profunda y fundamental (a saber: que no debiéramos permitir que nada se interponga entre nosotros y la salvación de nuestra alma).
[3] Esteban el hombre descripto como "lleno de fe y de Espíritu Santo" (Hechos 6:5) se refiere a los líderes de entre los judíos como "padres" y a Abrahán como su "padre" en común. Aquí hace una distinción entre aquellos que son sus pares ("hermanos") y aquellos que son los líderes ("padres").
[4] NOTA DEL TRADUCTOR: Procede del latín pater/patris, que significa padre, que a su vez viene del griego pathr/patros (patér / patrós), que seguimos traduciendo igual. Una palabra que se ha mantenido invariable durante más de tres milenios.
(Mariano Arnal en http://www.elalmanaque.com/febrero/5-2-eti.htm )
















